Ni la desesperación, ni la ignorancia, mucho menos el odio o alguna ofensa; Nada me impedirá vivir.
Ni la tristeza, ni la desilusión, ni la incertidumbre, ni la soledad; Nada me impedirá sonreír.
Quiero vivir el día de hoy como si fuera el primero, como si fuera el último, como si fuera el único.
Quiero vivir el momento de ahora, como si aún fuese temprano, como si nunca fuese tarde.
Quiero mantener el optimismo, conservar el equilibrio, fortalecer mi esperanza, recomponer mis energías; para prosperar en mi misión y vivir alegre todos los días.
Que nada nos quite la ilusión, los sueños, porque cuando nos llenamos de amargura, sólo atraeremos amargura. Tengamos la paciencia y la serenidad para esperar el momento justo. La templanza para actuar con sabiduría y la fuerza para seguir soñando a la vez que hacemos de esta vida un maravilloso sueño hecho realidad.

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